viernes, enero 31, 2003

Psicorating



Nota proporcionada por una colaboradora de la revista de negocios, Expansión, que puede resultar interesante para esta bitácora. Sin duda, los medios electrónicos seguirán por un buen rato produciendo para vender, sacrificando contenidos.

A la caza de las audiencias

¿Psicoratings?
El gigante en medición de audiencias, Ibope AGB México

por Lorena Escamilla

Quien pensaba que en materia de medición de audiencias televisivas todo estaba dicho, se equivocó. ¿La razón? Los expertos hurgarán más allá de las tradicionales variables demográficas para explotar una nueva modalidad: los psicoratings.

“Se trata de un estudio que permite segmentar el mercado por estilos de vida y entender el comportamiento de la audiencia, basándose en sus valores y actitudes” explica Luis Jara, director general de Marketing Trend, empresa que desde 1992 realiza análisis psicográficos para clientes como Unilever, Coca-Cola y Nestlé.

Según el directivo, la firma aprovechará el panel que utiliza el gigante en medición de audiencias Ibope AGB México en las 27 principales ciudades del país, que comprende cerca de 2 mil 200 hogares mexicanos, para obtener información acerca de las preferencias de los participantes.

Con asesoría de expertos de Estados Unidos, se formuló un cuestionario que consta de medio centenar de preguntas, el cual responde a la idiosincracia mexicana y temas de interés nacional, para definir en qué grupo catalogar al televidente.

En el caso del sexo masculino, la clasificación va desde “Jetsetters”; es decir, un hombre triufador, con gran confianza en sí mismo, que vive con lujos y comodidades y que es un consumidor leal, hasta aquél que es un “derrotista”, que se caracteriza por ser pesimista, que otorga poco tiempo para disfrutar la vida y es un “cazador de ofertas”; o bien, la mujer “sofisticada” que es organizada, creativa, consumidora exigente y de gustos caros, pasando por la fémina “materialista”, la “soñadora” y la “mamá gallina”, ésta última considerada como una consumidora conservadora, poco ostentosa y con un alto sentimiento del ahorro y la economía.

A decir del directivo, un conocimiento del estilo de vida del mercado beneficiará tanto a los anunciantes -para llegar a su mercado meta-, como a las televisoras, para saber qué tipo de audiencia tienen y con base en ello realizar su programación. “Es una herramienta que les permitirá a la gente de mercadotecnia y publicidad eficientizar su gasto publicitario y hacer planes más solidos que se enfoquen a su mercado objetivo”.

En Estados Unidos y en algunos países europeos, como Italia, -comenta-el uso del psicorating se ha convertido ya en una práctica común, aunque en América Latina es la primera vez que se aplica.

Para Rubén Jara, presidente de Ibope AGB México, el agregar variables psicográficas a los indicadores demográficos tradicionales, permitirá no sólo obtener una radiografía más completa del comportamiento del mercado, sino también despejar incógnitas, por ejemplo, explicar por qué determinado programa tiene un elevado rating y otros no.

La inversión en este proyecto, cuya comercialización correrá a cargo de Ibope AGB, es cercana a los 400 mil dólares y se anticipa que el panel tendrá una rotación entre uno y dos años.

jueves, enero 30, 2003

La censura en el gobierno del cambio (o cómo los Tigres del Norte entraron al grupo de la música incómoda, tercermundista situación que se creía desaparecida en México)



En el Milenio de ayer, se escribió:

“La crónica de un cambio” que fue censurado en México, es uno de los 14 temas que incluye el nuevo disco que Los Tigres del Norte lanzaron ayer para el mercado musical de España.
En una modesta fonda mexicana ubicada a unos metros de la Plaza Mayor de Madrid, los representantes del grupo norteño en Europa presentaron ante los medios de comunicación el álbum La reina del sur a todo volumen.

Me parece conveniente transcribir la letra de los Tirges del Norte, que incomodó a Fox y a Santiago Creel, -Ministro del Interior del País-, cuyo gobierno por estos días se publicita airadamente por Europa como el "gobierno del cambio".

“ORA, MI ZORRO”, (LA CANCIÓN CENSURADA)



Crónica de un Cambio

Llegó una cuerda bien torcida y trajo el cambio
y es que al obrero no le alcanza ya el salario
al campesino siempre lo han bocabagiado
unos señores que controlan el agrario.

Vamos a ver introductores de ganado
a cómo venden y a cómo le están pagando
porque de plano me vuelvo vegetariano
me tienen harto con su carne de caballo.

Ay si la suerte te protege y compras coche
los tecolotes no te dejan p’al cigarro
y el FOBAPROA se lo están cobrando al pueblo
que poca enjundia de todos los diputados.

Los carros chuecos un respiro al marginado
porque los nuevos jamás podrán alcanzarlos
las armadoras ponen el grito en el cielo
porque sus lujos es urgente devaluarlos.

Los que controlan a Petróleos Mexicanos
van a Las Vegas como ricos potentados
se lo merecen o la plaza la compraron
ora, mi Zorro, ¿cuándo aplicamos el cambio?.

En los teléfonos es grave el espionaje
los celulares más piratas que un tal Morgan
y esas tarjetas que bien clonan esos tranzas
pasan la cuenta al Anuncio más cercano.

"Hoy el viernes Hoy el Viernes",
Hoy se dio el cambio
brindemos con coca cola porque
los buenos ahora son de azul y blanco
si calzas botas y te agencias a un establo
sigue la flecha y Llegarás a diputado.

viernes, enero 24, 2003

De la serie Poemas del desempleo o Poemas de la calle (no he decidido qué titulo ponerles)

Hago todo por no arruinarme la vida.

Hago todo por no arruinarme la vida
Busco trabajo, visto decente,
no rezo, eso sí, pero cómo me encanta
“orarle” a las mujeres.

Vivo el apocalipsis del destino,
del mío, entiéndanme.

Hago tantas cosas por mantenerme vivo.
Podo los arbustos del mal,
siempre quedan robustos,
-no soy el otoño-.

He encontrado gritos y golpes
en la desesperación.
Sobre todo cuando vivía contigo,
-con ella, rectifico,
dudo que algún día lea esto-.

Quedamos a un paso de morir en el intento.
Y es que le creía, el hacer real la mentira.

Quedamos a un paso
en creer que amar era ser no feliz.
Sobre todo tú, que tanto me amabas,
nada culpa tenías,
los que aman siempre se equivocan,
o casi, pero ese casi es tan cercano a lo siempre.

Intento escribir sin usar gerundios,
metáforas, tropos, imágenes de la naturaleza.

Qué absurdo me parece emplearlas,
sobre todo alguien que hace
lo posible para no arruinarse la vida.

Quisiera ser poeta para reconfortar
a los demás poetas,
los críticos de éstos,
que son los que deciden qué tan bueno
o malo es un sentimiento.

Cavo tumbas espirituales con mi vida.
La vida es la pala,
mi cuerpo el luminoso objeto de la muerte.

Cómo me hace falta llorar,
por mí mismo,
ante mí mismo,
no por el amor equivocado,
el arrepentimiento,
el accidente violento,
la tele que cae en una rodilla,
la impotencia de hablar con un muerto,
ser el muerto que no escucha al otro muerto,
sino llorar,
sólo llorar como lo hacen los vivos
cuando están sólos,
cuando se entregan a algo que no entienden,
como sucede con el niño cuando nace.

[Qué sucia es la materia, pero cuánto la necesitamos]

Podría pasar toda la vida quejándome de la vida.
Sólo tendría que seguir siendo yo mismo.
Me gusta como soy, exceptuándo mi realidad.

Hago tanto por no arruinarme la vida.
Pero ella es terca, se empeña en hacerme
cada vez más y más pequeño.
¿O será que la vida crece y yo
quedo enano como siempre?

Hago todo por no arruinarme la vida.
No fumo, no bebo, utilizo preservativos,
hago ejercicio, levanto mancuernillas,
pesados discos que alimentan el músculo,
ejercito el abdomen, me limito en mis alimentos,
no miento, nunca he matado a nadie,
nunca he robado, menos violado,
he deseado a la mujer de mi prójimo,
he jurado en vano, he fornicado, oh, Dios,
vaya que he fornicado,
no he amado a Dios como a mí mismo,
-hay días que amanezco sin ganas de amarme,
mucho menos al gran Señor-,
he honrado a medias a mi padre y a mi madre,
respeto –no amo- a mi prójimo,
creo que los demás tienen razón en todo,
como yo la tengo en todo,
siempre y cuando ellos, nosotros, tú, yo,
no nos metamos en la razón ajena.
Cuido mis palabras –al menos lo intento-
y nada importa,
sigo con el flaco futuro de siempre,
sin un empleo,
lo peor de todo,
nada me importa.

Sabado 18 de Enero de 2003


Hace dos días

Tenía una amiga que era mi amante.
Cuando era mi amante, también era mi novia,
después la empecé a ver como una amiga
hasta que encontré a otra amiga que terminó
como mi amante y luego como mi novia.

La he visto hace dos días,
y ya no sólo
no es mi amiga,
ni mi amante,
menos mi novia.

Ahora, además, es una completa desconocida.

Martes 21 de Enero de 2003


El Salario

El salario que no se recibe,
pesa tanto como el abrazo negado
de la enamorada.

En estos tiempos tener salario es un lujo.
Y los poetas no se ocupan en ello.

Será que no son felices con sus trabajos,
Pensarán que la poesía es demasiado
elevada y se equivocan al definir prioridades.
Como el cegarse a escribir
sobre lo verdadermanete importante,
lo que los mantiene vivos,
vestidos, entretenidos,
que les da la energía para sentarse a escribir
un poema sobre el “odioso” salario.

El salario recibido es un hijo,
no quieres que se vaya nunca,
te enorgullece tenerlo en tus manos,
es tu esfuerzo,
pero sabes que se irá,
y nada te asegura si el pago
siguiente lo verás de nuevo
-como los hijos-.

Los poetas se deberían ocupar más de lo salarios,
la inflación, los impuestos, los servicios públicos,
las aglomeraciones en Pino Suárez,
el secuestrador rebanador de orejas.
Habría que escribir mucha “poeconomía ”, “poepolítica ”
la vida sería un poco más bella.

Martes 21 de Enero de 2003






Costal de papas

Miro la televisión.
Los anuncios son agujas venenosas.
Los programas, virus, para los que hay cura
si uno es lo suficientemente fuerte para buscarla.
En mí queda el ser transgredido.
Algo difícil cuando se carece de vida propia,
oficio para ganarse la vida,
trabajo aunque no guste,
dinero para darse un poco de felicidad,
como comprarse un libro,
salir al cine,
cooperar para la comida,
cambiar de zapatos, calzones,
calcetines, pantalones,
tener nueve pesos para pagar el café consumido
y no sentirse ante los amigos,
la mujer, un miserable desempleado.


Mitad de semana

Es Miércoles,
el desempleado despierta
deseando no encontrar el nuevo día.
Ya es mitad de semana, poco se puede hacer..
Ni entrevistas, ni telefonemas,
Ni entusisasmos.
Hay que esperar la sección de empleos
del domingo

jueves, enero 09, 2003

El Excélsior de ayer y de ahora
Tenía 17 o 18 años cuando me presenté con los editores encargados de la sección el Búho, del periódico Excélsior, y les pedí que leyeran unos trabajos míos: "quiero colaborar con ustedes", dije humildemente.
Los individuos con que me entrevisté, -ya no estaba al frente de la sección René Avilés Fabila, quien, por cierto, en la Universidad me dio unos talleres de prensa- eran unos cuates que me parecían todos unas cacas grandes del periodismo; sin embargo, para ser sinceros, ahora que los evoco, no pasarían de los 25 años.
Dijeron que me leerían y que luego me llamarían. Lo que, obviamente, nunca sucedió (por fortuna tuve mejor suerte en El Universal, con Paco Ignacio Taibo I, quien en la sección de Cultura me apadrinó y publicó varias crónicas y cuentos cortos míos -los mismos que no quisieron en El Búho- en su sección, "Cronista de Guardia", ya que, de no haber sucedido esto, sin duda me hubiera suicidado, o peor aún, habría acabado como vendedor ambulante o contador público titulado o escritor de novelas para El Libro Vaquero).
El caso es que ayer regresé a este dinosáurico diario y he visto que algunas cosas han cambiado. Pero, para mala fortuna, todas están relacionadas con las instalaciones, ya que el material humano parece que ha envejecido junto con su inmueble, lo único renovado, paradójicamente.
Parecía que había entrado a una oficina gubernamental. Trajes raidos llevados por hombres de otras épocas, en su mayoría reporteros, redactores, administrativos, fotógrafos. No todo el personal era vetusto, como salido de una película de Arturo de Córdoba, o mejor aún, como extras de "Gutierritos", pero sí la mayoría.
Mi sorpresa fue mayor cuando al llegar a la Gerencia General encontré como a 8 hombres haciendo fila para entrevistarse con el Licenciado Aldana. Todos eran unos personajes.
Llevaban trajes desgastados, camisas sucias, corbatas que no combinaban, zapatos sin bolear, un bisoñé pelirrojo mal disimulado, e intuí que todos eran reporteros desempleados que nunca tuvieron una oportunidad y ahora la pedían, es más, la exigían, en el nuevo Excélsior.
Hasta alcancé a escuchar el saludo de un viejo que se acercó a otro un poco más viejo sobre el milagro que era verse después de tantos años, "desde la época gloriosa del Gallito", escuché -es decir, del periódico El Día-.
Entonces imaginé a mis cuates de generación, al Morales, al Iván, al Mario, yendo a tocar puertas dentro de unos años a un periódico o televisora recién renovada, compitiendo por los puestos de trabajo con otros periodistas, pero 30 años menores que ellos.
¡Quiero cambiar de profesión!